Existen pequeñas modificaciones de la forma de la nariz que se pueden llevar a cabo de forma sencilla y ambulatoria, sin ingreso mediante la aplicación de ciertos materiales para dar volumen y cambiar así ligeramente la forma.

Es la llamada rinoplastia sin cirugía.

Una variedad de materiales pueden ser de utilidad en estos casos, que pueden variar desde grasa del propio paciente, obtenida mediante unas cánulas de aspiración para posteriormente ser infiltrada a modo de injerto de grasa ( lipofilling), o distintos tipos de rellenos sintéticos, con grados de permanencia variables según su densidad y las necesidades estéticas del paciente.

Lógicamente, los resultados a menudo sorprendentes por satisfactorios, quedan limitados por la técnica, y debemos saber diferenciar muy bien cuáles son los objetivos que podemos alcanzar con una “rinoplastia sin cirugía” y cuándo deberemos realizar una rinoplastia “clásica”. Por ellos aconsejamos realizar una simulación en el ordenador de los cambios que pretendemos alcanzar con la rinoplastia, y una vez definidos estos cambios, ver cuál es la mejor forma de alcanzarlos. 

Una ventaja de esta técnica, es que permite enseñar al paciente en realidad cómo es el cambio deseado, de forma que si existe una reabsorción del material empleado, siempre queda la alternativa de acabar haciendo una rinoplastia clásica.

La “rinoplastia sin cirugía” es una técnica que no precisa quirófano ni anestesia, por lo que es más económica que una rinoplastia clásica. Según el material empleado, y la cantidad utilizada, el precio será uno u otro.

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