¿Sabíais que más del 37% de la población sufre un problema de retracción de encías o recesión gingival?

Los datos hablan por sí solos por lo que hoy os hablaremos un poco más en detalle sobre esta patología que consiste en que el tejido de las encías se retraen y provocan todo un conjunto de problemas periodontales derivados y nos extraña cómo siendo tan común, existe todavía un fuerte desconocimiento sobre ello. Y es que el cepillarnos los dientes demasiado fuertes puede ser una de las acciones que nos llevan inevitablemente a ello, es decir, un cepillado agresivo o incluso traumático es muy perjudicial para la salud dental.

En la Clínica Birbe hemos oído a algunos pacientes decir que cómo pueden tener una mala salud dental si se cepillan todos los días los dientes, pero lo que no saben es que hacerlo de esa forma conlleva toda una serie de riesgos para las encías ya que poco a poco se van retrayendo por “miedo” a ese cepillado tan brusco.

No obstante, ésta no es la única razón por la que se puede relacionar a la recesión gingival, sino que otras patologías como por ejemplo el bruxismo, un piercing en la lengua, el frenillo lingual muy corto, una malposición de los dientes, encías muy delgadas, algunos malos hábitos o incluso factores de la edad o genéticos pueden afectar directamente a la salud de nuestras encías.

En realidad, esta retracción de las encías provoca una mayor sensibilidad y dolor aunque también algunos problemas estéticos y de higiene porque aunque creamos que estamos limpiando más la zona por apretar más fuerte, en realidad esta zona necesita una limpieza desde arriba hasta abajo porque al dejar más desprotegida esta área pueden presentarse más problemas de caries o infecciones gingivales.

Ahora bien, ¿qué podemos hacer para tratarlo? En la actualidad existe una serie de técnicas muy eficaces y con la ventaja de que cada vez son menos invasivas y dolorosas para el paciente ya que no se realizan cortes, sino que se introduce el injerto entre el diente para desplazar la encía. Como decimos, es poco agresiva y la recuperación del paciente mucho más rápida sin necesidad de dejar ningún tipo de cicatriz visible.

Este injerto se suele extraer del propio cuerpo del paciente como por ejemplo del paladar donde hay bastante encía para trasladarlo a la zona que se necesita tratar y al ser autólogo desechamos cualquier rechazo por parte del paciente. No obstante, también existen matrices compuestas de colágeno que el propio cuerpo lo transforma en encía y así podemos evitar también tomar un injerto del paciente.

Este tipo de tratamientos debe realizarse sólo por profesionales altamente experimentados y tras una evaluación, seguimiento y disagnóstico previo por lo que no dudes en consultar con nuestros expertos en cirugía maxilofacial.