Los implantes dentales son una gran solución cuando perdemos uno, varios o todos los dientes .

Pero no siempre el implante se oseointegra. En un pequeño porcentaje de casos, que en nuestra experiencia representa el 3% de implantes, en lugar de oseointegración, se produce “fibrointegración”. Es decir, en lugar de crecer células óseas adheridas a la superficie del implante, crecen fibroblastos y forman un tejido fibroso alredor del implante. Es el proceso que popularmente se conoce como “implante rechazado”.

En estas circunstancias el implante no se puede utilizar para poner un diente encima.

Las causa pueden ser diversas, como mala calidad ósea, ciertos medicamentos pueden entorpecer la incorporación de los implantes, infección, sobrecalentamiento del hueso durante la cirugía…

¿Y qué hacemos?

En realidad no es un problema grave, puesto que retirando el implante fibrointegrado , limpiando la zona y colocando un nuevo implante, volvemos a tener el mismo porcentaje de éxito ( es decir oseointegración) que si el primer implante no hubiera fallado. Representa un retraso en el tiempo y duración del tratamiento, pero detectado a tiempo, la solución es fácil y sin más consecuencias.

Otra circunstancia es el implante ya cargado con un diente, en función durante un tiempo y que por diversas causas, como puede ser un mal ajuste de la prótesis, una infección e inflamación de la encía, o una sobrecarga de fuerzas que recibe el implante, empieza a perder hueso a su alrededor. Esta pérdida ósea, detectada a tiempo se puede estabilizar, impedir que progrese, y solucionando la causa del problema, puede no tener más repercusiones. Pero, si el implante sigue en función, porque el paciente no es consciente del problema, la pérdida de hueso irá a más y nos dejará un defecto de hueso y un implante fracasado. Esta situación es más difícil de manejar que la anterior pues a menudo debemos reconstruir el defecto de hueso causado, solucionar la infección de encía y volver a empezar de nuevo el tratamiento.

Por ello siempre insistimos a nuestros pacientes sobre la importancia de hacer revisones periódicas, con controles radiográficos y revisión de la prótesis, única forma de hacer una detección precoz de estos problemas.