Según publica “The economist”, las radiografías dentales pueden ser perjudiciales para la salud.

Menos es más….salud. Clinica Birbe subscribe esta filosofia totalmente. 

A muchos pacientes le puede perturbar el hecho de que, a pesar de las garantías de la seguridad del procedimiento, los dentistas y técnicos salen de la sala cuando se administran rayos X. No sólo eso, a menudo se cubre con una plataforma forrada de plomo por encima del cuerpo para proteger los órganos vitales. Todos menos uno: el cerebro.

Un estudio realizado por Elizabeth Claus, de la Universidad de Yale, publicado en Cancer, sugiere que sus sospechas podrían estar justificadas. La Dr. Claus ha identificado que en los pacientes a los que se les ha hecho radiografías dentales a menudo, un aumento significativo en el riesgo de desarrollar un tumor cerebral.

En los países ricos, se observa en cinco de cada 200.000 hombres y el doble en mujeres, el desarrollo de tumores llamados meningiomas que afectan a las membranas que rodean el cerebro. Los meningiomas representan un tercio de los tumores cerebrales primarios. Sólo alrededor del 2% de ellos son malignos, pero no maligno no significa no peligrosos. Incluso un meningioma “benigno” puede ser mortal. Alrededor del 30% lo hace dentro de los cinco años del diagnóstico. Los síntomas pueden incluir convulsiones y ceguera, y el tratamiento desembocar en cirugía, quimioterapia o, irónicamente, la radioterapia.

Irónicamente, una investigación que estudiaba las secuelas de la exposición a bombas atómicas y los tratamientos de radiación para el cáncer sugiere que el factor ambiental de riesgo más importante para los meningiomas es la radiación ionizante. Actualmente, sin embargo, la principal fuente de radiaciones ionizantes para la mayoría de la gente no son ni las secuelas de las bombas ni la radioterapia, es una radiografía dental. A pesar de ello, se ha investigado poco sobre los efectos de los rayos X “.

La doctor Claus y sus colegas han tratado de tapar el boquete. Los expertos estudiaron a 1.433 estadounidenses que han tenido meningiomas y los compararon con otras 1.350 personas que no los han sufrido. Fueron elegidos para que coincida el perfil del grupo de estudio de la edad, la proporción de sexos y lugar de residencia. También se informaron acerca de la familia de ambos grupos, las historias médicas y dentales.

En el caso de sus historias dentales, se les preguntó si se habían sometido generalmente a rayos X, o nunca los tuvieron, o se redujo en un punto intermedio. También se les preguntó la frecuencia con la que se les había hecho panorámica de rayos X llamada panorexe tomada de la boca de todo, y si alguna vez habían llevado aparato, que a menudo implican una radiografía panorámica.

Los investigadores encontraron que las personas que se habían sometido a Rayos X, tenían más del doble de probabilidades de sufrir meningioma de los que no se habían sometido a Rayos X.

Aún más preocupante fue el hallazgo de que en personas que habían recibido una radiografía panorámica cuando eran menores de diez años, tenían 4,9 veces más riesgo a desarrollar meningioma. Para ser justos, sólo 22 participantes de los que se les había hecho una radiografía, habían desarrollado un tumor. Pero según la doctora Claus, la radiografía panorámica a la mayoría de los participantes no se les realizó la radiografía panorámica cuando eran niños. “Hoy en día”, dice ella, “se les hacen a todos los niños antes de colocarles aparatos”.

Lo que significan estos resultados en la práctica es discutible. La dosis de radiación en un individuo cuando se le realizan rayos X dental, se ha reducido casi a la mitad en los últimos 30 años. Además, algunos dentistas y ortodoncistas han recurrido a métodos digitales que exponen a los pacientes a niveles incluso más bajos. Pero otros están usando nuevas técnicas, como la tomografía computarizada de haz cónico, que expone a los pacientes a niveles mucho más altos de radiación.

Por otra parte, la American Dental Association estipula que no debe someterse a un adulto más de una vez cada dos o tres años, y que de esta forma no se desarrollan síntomas. La Dra. Claus describe estas condiciones como “bastante razonables”. Pero si lo que sus participantes le confirmaron es cierto, no todos los dentistas están prestando atención a los consejos de su propio cuerpo profesional. La mayoría de las personas que participaron en el estudio reportaron haber tenido al menos una sesión de rayos X al año. El trabajo de la doctora Claus, entonces, es un recordatorio oportuno de que los rayos X son peligrosos, que los dentistas deberían usarlos con moderación y que los pacientes que no confían en su uso no son necesariamente paranoicos.

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Si necesitas hacerte radiografías dentales o escaner asegúrate que son digitales ( irradian menos) y el escaner es de haz de cono ( irradia menos también).

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