Siempre recordaré a un viejo profesor que , durante la carrera, iniciaba cada año la asignatura diciendo en voz alta:

–  A mi me gusta mucho salir a navegar. Pero cuando uno se aleja de la costa y pierde de vista tierra firme es extremadamente fácil perderse. Por eso siempre hay que tener una referencia. y a continuación añadía…En odontología pasa lo mismo. A la hora de afrontar una rehabilitación debemos tener siempre una referencia y asegurarnos de no dar el siguiente paso sin tener el otro pie bien apoyado. De lo contrario puedes perderte y es entonces cuando empiezan los problemas, de ahí la necesidad de una sólida planificación.

Aunque hace ya un tiempo de eso, siempre tengo en mente ese mensaje y procuro mantenerlo presente en cada tratamiento que realizo , por simple que sea. Creo firmemente que el buen profesional es aquel que se esfuerza en encontrar la mejor manera de llegar al objetivo y una vez a dado con la fórmula, ser fiel a ella.

Hoy en día la odontología se ha especializado con el fin de aportar las manos más expertas a cada parte del tratamiento. Por lo tanto, hemos pasado de una relación médico-paciente a una relación equipo médico-paciente. Es entonces cuando realizar un buen diagnóstico y una planificación del día a día cobra más relevancia.

Cuando un paciente acude requiriendo mejorar su situación bucal el primer paso, y el más importante, es el de recabar información. Este procedimiento consiste en una entrevista con el doctor rehabilitador, seguido de la exploración clínica y radiográfica. Además, si se considera necesario se puede realizar una toma de fotografías y de modelos de estudio. Todo ello en una primera visita con el fin de llegar a un buen diagnóstico y plan de tratamiento.

En lo personal, considero que una primera visita de diez minutos no tiene mucho sentido. Aun en casos sencillos el paciente agradecerá un pequeño contacto o una breve presentación antes de empezar, con el fin de crear un vínculo de confianza con el equipo. Tan importante creemos que es este contacto que, a pesar de tener un plan de tratamiento establecido, muchas veces realizamos pruebas como son el encerado diagnóstico, el mock-up o el diseño digital para que el paciente entienda la planificación ideada y forme parte de la toma de decisiones y del resultado.

Para terminar me repito, afirmando que la planificación en odontología puede ser compleja o difusa, pero que vale la pena esforzarse en encontrar la mejor manera de afrontar cada paso para no perderse en el camino.

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