Barcelona divina ha publicado un nuevo reportaje sobre el Dr. Birbe, esta semana revela las claves de la cirugía ortofacial en su labor de obtener un rostros más atractivos.

birbeLa razón de la cirugía ortofacial u ortognática se fundamenta en “saber valorar siempre el conjunto de la cara”, en considerar la globalidad interior/exterior del rostro, en vincular armónicamente las partes de éste: “Se trata de basar cualquier intervención o reparación facial teniendo en cuenta un trípode conformado por: 1) la función, 2) la estética y 3) vía aérea o respiración. Y, así, a la hora de planificar para lograr lo que vamos a hacer, hacerlo de tal manera que ese trípode se mantenga”, apunta el Dr. Birbe, uno de los más activos especialistas en esta disciplina médica con un gran futuro. “Por supuesto, hay todo un bagaje científico detrás”, una serie de estudios pormenorizados que convierten las intervenciones y reparaciones de la cara “en algo que no tiene nada que ver con la llamada cirugía vanidosa”, como nombran los americanos a esas intervenciones parciales del tipo: ‘doctor, hágame una nariz bonita y… también unos pómulos preciosos’.

“Nosotros no nos movemos en esos parámetros –sigue el doctor–; nosotros realizamos un plan de conjunto, muy estudiado, estableciendo los procedimientos adecuados que permitan alcanzar globalmente el mejor resultado posible”. La idea es no dejar el tratamiento al albur de “la buena mano del cirujano y confiar en su toque artístico”. La idea es aplicar el rigor, la veracidad, el método científico. Todo para que el trípode no caiga, ni decaiga, sino que gane presencia.

ANTES Y DESPUÉS

Para que lleguemos a valorar mejor esta cirugía ortofacial y comprendamos adecuadamente sus resultados, el Dr. Joan Birbe nos abre su ordenador y muestra y explica, por separado, la secuencia y evolución de los rostros de dos mujeres: cómo tenían sus caras antes de la intervención y cómo les quedaron. La diferencia es realmente notable. Estos minutos didáctico, el doctor los decica también con sus pacientes. Los ejemplos, por supuesto, siempre aportan seguridad. “Mire a esta chica –señala–, tiene una desviación de la mandíbula y el maxilar. A partir de un escáner y después de una exhaustiva planificación virtual en 3D, hemos reposicionado maxilar y mandíbula de una forma muy precisa”. Pero, en este caso, no sólo le han centrado la cara a la paciente, también le han realizado una rinoplastia y aumentado los labios en su justa medida, de una manera armónica. “Sí, claro, hemos actuado de una forma integral que, como se ve, favorece mucho la expresión que tenía antes de la intervención si la comparamos con la que tiene ahora”. Está más guapa –observamos–. Además, la paciente supo en todo momento cómo quedaría (gracias a una simulación previa a la intervención) y siempre tuvo la última palabra.

“Antes de actuar visualizó, por medio de simulaciones virtuales, cómo sería el resultado. Le explicamos los pasos y aceptó convencida de que le ofrecíamos una solución integral. Más allá de la capacitación técnica del equipo que interviene –“que la tiene”–, lo que realmente debeponerse en valor es el plan de conjunto y que el paciente perciba con absoluta claridad dicho plan para tomar así la decisión adecuada. “Es fundamental que esté convencido”.

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CIRUGÍA EN EQUIPO

La secuencia que el Dr. Birbe nos ha mostrado de la mujer tiene mucho que ver con su concepto de la cirugía. Contundente, nos dice: “La cirugía no se hace con las manos, se hace con la cabeza”. Lo importante es trazar un plan de actuación… para que la cirugía sea una mera ejecución de lo planificado. En este sentido, “tiene que haber una gran coordinación entre los miembros del equipo”. Por ejemplo, en la Clínica Birbe no sólo necesitan saber “qué pasa en la boca del paciente a nivel dental” para actuar en conjunto, también actúan con cuidadoso rigor en casos complejos de rehabilitación oral. Se trata de pacientes mutilados dentalmente y con un componente quirúrgico complicado, sea por la dificultad para colocarles implantes, sea porque los maxilares no están en la posición idónea… “Aquí debe haber una comunicación muy fluida entre los miembros del equipo, poner en común el trabajo del restaurador que hace la prótesis con el de quienes se ocupan de la estética de la cara, y así todos los que intervienen”. El objetivo está claro: que la excelencia debe darse en todos y cada uno de los pasos del tratamiento.

DISEÑAR UNA SONRISA

Frente a la pantalla del PC, el doctor abre el “documento visual secuencial” de otra mujer con otro problema, a primera vista más parcial. “Hoy en día –avanza– podemos diseñar a través de un software una sonrisa atractiva, igual que hemos hecho con la cara. Vemos: esta mujer llevaba años poniéndose la mano en la boca cuando sonreía”. –Se le veía mucho la encía, señalamos. –“Así es, tenía sonrisa gingival; o sea, que el maxilar superior es más largo que el labio que lo cubre, y la cantidad de encía que muestra es excesiva”. –¿Y cómo actuaron? –“Es obvio que detrás de esta intervención, cuyo objetivo es alcanzar una sonrisa bonita, existe una planificación, con escáneres, con imágenes muy de detalle. Se trata de saber qué le hace falta a esta boca y qué no necesita. Detectamos cuál era el procedimiento más adecuado, implantes en un sitio u en otro, qué cantidad de encía queríamos –o quería la mujer– enseñar, etc”.

Por lo que nos muestra Joan Birbe, la complejidad de esta patología concreta está en haber pensado íntegramente cada paso. “Si queremos la rehabilitación de un paciente mutilado dentalmente, en este caso o en otros, hay que pensar que no se trata de colocar implantes, sino de algo que va mucho más, por lo que hay que pensar en conjunto”. Una sonrisa no es un gesto parcial, es un gesto de la cara. Y la cara, el espejo de una persona, su carácter.

AUTOESTIMA

Esta palabra, tan en boca de tantos, ilustra desde un plano psicológico no sólo como se siente el paciente que ha experimentado una cirugía ortofacial integral, también al cirujano que la ha llevado a cabo. Hay mil y una anécdotas que sintetizan esos estados de ánimo. “Como –sigue Joan Birbe– el caso de una mujer que me dijo: ‘Doctor, ahora me quiero’. Percibes un aumento de autoestima excepcional que a veces se traduce en que han cambiado de pareja o de trabajo. Se sienten otros. Eso resulta gratificante, también, para quienes como nosotros, los cirujanos, hemos intervenido en ese cambio”. Otra anécdota que se cuenta es la del paciente que dice, entre risas amables, que la mejor novia que sepuede encontrar es la paciente operada. Porque antes era fea

[o no muy agraciada facialmente] y se volvió simpática para compensarlo. Y ahora, es guapa y simpática. Antes de salir de la Clínica Birbe, preguntamos al doctor –que durante casi media hora nos ha hecho de cicerone por su especialidad médica– sobre una cuestión sociológica de género. –Doctor, ¿más mujeres que hombres, verdad? –Sí, pero cada vez más hombres ven la necesidad de someterse, por decisión propia, claro, a una cirugía ortofacial. Predominan ellas, pero ellos están en pleno auge en todo. Quizá –cuando al principio vienen a la clínica– priorizan el aspecto funcional, pero a medida que se acerca la intervención se interesan más por cuestiones estéticos, que deben valorarse globalmente. La mujer es siempre más transparente, de entrada te dice lo que desea; al hombre le cuesta más, es más reservado. Lo importante es que unas y otros, ellas y ellos, comprendan que someterse a un tratamiento de cirugía ortofacial no es sólo cuestión de actuar en las partes blandas –pómulos, labios, párpados, etc– sino intervenir también en las partes óseas, en el esqueleto facial –maxilares, mandíbula, nariz, etc–, y que fueran las primeras en normalizarse. La conjunción de ambas partes –óseas y blandas– conduce, sin remedio, a una mejor expresión.

SABÍAS QUE… Diez aspectos –de la mano de Clínica Birbe– que deberían conocerse de la cirugía ortofacial, los cuales, al ser tratados, deben hacerse pensando en la globalidad de la cara.

1 ‘Sugery First’. El concepto incluye la predicción y la simulación del movimiento ortodóncico del maxilar y la mandíbula. Aplicarlo, corrige esa discrepancia esquelética.

2 Apnea del sueño. Aunque existen más de 18 tratamientos contra el síndrome de apneas, “sólo la cirugía ortognática presenta un índice de curación del 95%”. 3 Mordida abierta. Hay de dos tipos. La de causa dental, una mala posición de los dientes; y la de causa esquelética: cuando los huesos de los dientes, maxilar y mandíbula, no encajan bien.

4 El bruxismo. Es la tendencia de ciertas personas a apretar fuertemente los dientes o hacerlos rechinar deslizándolos –o frotándolos– de atrás hacia delante, uno sobre el otro.

5 La ortodoncia. Una mala posición dentaria puede corregirse a cualquier edad. Este tratamiento no sólo se realiza por fines estéticos, su objetivo también es funcional; y digestivo.

6 La endodoncia. Especialidad dedicada a la prevención, diagnóstico y tratamiento de las enfermedades de la pulpa dental (el nervio del diente) y los tejidos circundantes afectados.

7 La periodoncia. Una enfermedad producida por una infección bacteriana de los tejidos que rodean y sujetan el diente al maxilar. Puede manifestarse como una gingivitis o periodontitis.

8 La blefaroplastia. Corrige las bolsas de grasa de los párpados inferiores, el exceso de piel que produce la caída de los párpados superiores o la grasa que se acumula alrededor de los ojos. 9 La otoplastia. Repara las orejas de soplillo debido a la falta de los pliegues naturales de los cartílagos de la oreja (antihelix) o de la proyección aumentada de uno de ellos (concha). 10 La planificación virtual 3D. Se trata de un sistema digital interactivo diseñado para planificaciones más precisas y predecibles de tratamientos de cirugía ortognática.

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