Los implantes dentales se oseointegran con el hueso de los maxilares, y este principio biológico, es el que permite posteriormente confeccionar los dientes soportados por los implantes, que actúan a modo de raíz de un diente. No obstante en aproximadamente el 2-3% de los casos, en lugar de oseointegración, se produce fibrointegración. Es decir el organismo no genera hueso en contacto con el implante, sino un tejido fibroso. Es el conocido como “rechazo del implante”. Típicamente cuando esto sucede, el implante molesta y se mueve. 

El rechazo aparece cuando su cuerpo produce una reacción contra el material del que está hecho el implante, el titanio. Sabemos que el titanio es totalmente biocompatible y que no existen reacciones alérgicas contra este metal noble. Otras disciplinas médicas utilizan el titanio sin problema alguno (prótesis de cadera, protesis valvulares y placas de traumatología). Podemos decir que no existe rechazo a los implantes, hablando en sentido estricto.

Lo que sí puede suceder es que se pierda un implante por infección o sobrecarga prematura al colocar la prótesis demasiado pronto.

Para evitar esta situación es importante que el tratamiento implantológico sea realizado por un especialista cualificado que conozca perfectamente los parámetros a controlar.

En nuestras manos el porcentaje de éxito de los implantes es superior al 95%. Es un tratamiento muy predecible, seguro y exitoso.

En caso de que los implantes se muevan, lo mejor es no perder tiempo y retirarlos. De lo contrario corremos el riesgo de perder hueso y tener flemones. 

Si tienes algún problema de implantes, contacta con nosotros. Evaluaremos tu problema y te daremos una solución