Como especialista en Implantología, a menudo visito pacientes que han sido descartados como candidatos a recibir implantes por falta de hueso y buscan una segunda opinión y valoración. En otras ocasiones, el dentista del paciente decide referir su caso  a nuestro centro para ser tratado quirúrgicamente y posteriormente continuar él la fase protésica en su clínica. Sea cual sea el origen del tratamiento, siempre hacemos una valoración clínica, modelos de estudio, fotografías y escaner de haz de cono del hueso a colocar los implantes. Una vez hecho el estudio, típicamente se nos abre un abanico de opciones, y en cada situación en concreto, decidiremos cual es el mejor camino a seguir.

En situaciones con poco hueso, las soluciones que podemos utilizar son:

Implantes cortos: 

Cuando la falta de hueso es en sentido vertical, como puede ser en un sector posterior mandibular, la colocación de implantes más cortos, pero más anchos, puede ser una solución práctica. La resistencia a las fuerzas de masticación no es un problema. La prótesis deberá compensar la falta de altura vertical, y la correcta higiene y cepillado de la zona, debe asegurar que podremos mantener la zona sana, sin inflamaciones como perimplantitis. A menudo estos implantes cortos deben colocarse en las cercanías del trayecto del nervio dentario, por lo que la valoración previa con el escaner de haz de cono es fundamental.  Recurrimos a férulas quirúrgicas y cirugía virtual 3 D para reproducir exactamente la posición planificada de los implantes en el estudio, en la boca del paciente. Posteriormente el tiempo a esperar hasta realizar la prótesis puede variar entre un día (carga inmediata) o 3-4 meses.

Injerto de hueso

Otra estrategia, es la reconstrucción de la zona con poco hueso mediante un injerto de hueso. Hoy en día, las técnicas de reconstrucción ósea, mínimamente invasivas, tunelizando hacen que el postoperatorio sea de una rápida recuperación. Varias técnicas sirven para realizar aumentos de hueso, cada una con sus indicaciones. Las más frecuentemente utilizadas, son la elevación de seno, en el caso de falta de hueso en la zona posterior del maxilar superior, la regeneración ósea con membrana,o los injertos en bloque. Estas dos últimas técnicas, son especialmente útiles para aumentar el grosor del hueso. En ocasiones nos ayudamos de técnicas de ingeniería tisular, aplicando factores de crecimiento obtenidos de la sangre del propio paciente.

Implantes cigomáticos

En casos de maxilares atróficos, una opción de tratamiento es la utilización de implantes cigomáticos. Son implantes que como su nombre indica se anclan en el hueso cigomático o malar. Es decir, buscamos un anclaje distante a donde están los dientes, ya que en esta zona no hay suficiente hueso. La prótesis tiene una forma y volumen especial, adaptado al implante cigomático. Esta técnica ha sido mejorada mediante la colocación de implantes cigomáticos cuádruples con carga inmediata, de forma que logramos que pacientes con atrofias óseas severas y años de mutilicación oral, puedan seer rehabilitados y puestos en función masticatoria normal en un día.

Como veis las opciones de tratamiento en casos de poco hueso son varias, y lo importante es elegir la más apropriada en cada situación. Cada técnica tiene sus ventajas e inconvenientes, y el buen criterio a la hora de hacer la elección de la técnica a utilizar es fundamental.