Es evidente que en la época en la que vivimos los avances tecnológicos se suceden constantemente y a mucha velocidad en muchos campos, y la ortodoncia es uno de ellos, y aunque muchos puedan pensar que la ortodoncia es una actividad relativamente reciente, nada más lejos de la realidad. Es una práctica realmente antigua.

Hipócrates (460 – 377 a. C.) fue el primer médico que reconoció las malposiciones dentarias como una dolencia, por lo tanto la ortodoncia como tal tuvo su origen en la antigua Grecia. De hecho, la propia palabra viene del griego (orto, que significa recto y odontos que significa dientes).

No obstante los medios que tenían en aquella época eran muy escasos, por lo que las técnicas que se utilizaban eran muy rudimentarias. En la antigua Grecia, cuando a un niño le comenzaba a salir un diente definitivo antes de que se le cayera un diente de leche, se recomendaba extraer éste último y empujar con los dedos el diente definitivo hasta que alcanzara una posición correcta.

Las innovaciones en ortodoncia no llegaron hasta el siglo XVIII, donde el doctor francés Pierre Fauchard utilizó los primeros aparatos ortodóncicos para mejorar la estética dental. En ese momento fue cuando comenzó la llamada ortodoncia clínica.

Sin embargo no es hasta el siglo XIX cuando la ortodoncia se consolida como ciencia. En esa época, el inglés Joseph Fox clasifica los distintos tipos de maloclusión e inventa un aparato para corregir defectos en la mordida. A finales del siglo XIX ya existían aparatos compuestos por tornillos y tuercas que eran capaces de provocar el desplazamiento de los dientes.

No es hasta los inicios del siglo XX cuando la ortodoncia comienza a considerarse una especialidad como tal, con la aparición de Edward H. Angle. Fue Angle quien en 1900 inauguró la primera escuela especializada en ortodoncia y quien también fundó la Asociación Americana de Ortodoncistas, un año más tarde.

Otro invento que también contribuyó al desarrollo de la ortodoncia fue el descubrimiento de los Rayos X, lo cual contribuyó a que se realizaran radiografías de cráneos, y a partir de ese momento se empezaron a aplicar técnicas que tenían que ver con la correlación y armonía de los dientes.

En los siguientes años del siglo XX, sobre todo después de la Segunda Guerra Muncial, que concluyó en el año 1945, se mejoraron las aleaciones con las que estaban fabricadas los aparatos, y también se comenzaron a utilizar los aparatos removibles de acción directa.

Es ya en las últimas décadas cuando los avances en la ortodoncia se centran principalmente en mejorar el diseño y los materiales con que se fabrican los brackets, todo ello para facilitar tanto el trabajo del ortodoncista como la comodidad para los pacientes.

Es ya en los últimos años cuando comienza a desarrollarse la ortodoncia estética, en la que se sustituyen los brackets de metal por otros fabricados con cerámica que además son invisibles. En la Clínica Birbe, como referentes a nivel nacional e internacional en cirugía maxilofacial e implantología dental, utilizamos dos técnicas de ortodoncia invisibles, la técnica lingual, en la que los aparatos se colocan en la parte interior de los dientes, y la técnica Invisalign, con la que se utilizan férulas transparentes que alinean los dientes. Con esta última técnica se llevan en la boca los denominados aligners, que están hechos a medida para cada paciente, durante dos semanas, y según se vaya cambiando de aligners los dientes se irán moviendo de forma gradual hasta que estén en la posición correcta. Lo bueno es que el paciente puede hacer vida totalmente normal y estéticamente no se no nota que se lleve puesto.