L’Hospitalet de Llobregat (Barcelona), 26 jul (EFE).- Un estudio elaborado por responsables del Institut de Recerca Biomèdica de Bellvitge (Idibell) destaca la importancia de la gammagrafía ósea para hacer un seguimiento del proceso de integración ósea en implantes dentales, ha informado el centro de investigación.

Una gammagrafía ósea implica inyectar un material radiactivo (marcador) dentro de una vena. La sustancia viaja a través de la sangre hasta los huesos y órganos. A medida que ésta va desapareciendo, emite un poco de radiación, la cual es detectada por una cámara que lentamente rastrea el cuerpo. La cámara toma imágenes de cuánta cantidad de marcador radiactivo se acumula en los huesos.

El trabajo se publica en la revista International Journal of Oral and Maxillofacial Implants y subraya la importancia de esta prueba, que mide la densidad de los huesos, para hacer un seguimiento de la evolución del proceso de implantaciones dentales.

Los implantes dentales, osteointegración, es un proceso que consiste en conectar la superficie de un implante dental, habitualmente de titanio, con el hueso de la mandíbula.

La técnica permite reconstruir las piezas dentales que los pacientes han perdido recuperando de esta manera plenamente la capacidad de masticar.

El éxito del método depende de la cirugía, del diseño, la superficie del implante y el proceso de integración del implante en la mandíbula. El proceso dura meses y es fundamental conocer cómo se integra el implante con el hueso.

Investigadores del Idibell han demostrado con conejos de laboratorio la utilidad de la gammagrafía como técnica para monitorizar (hacer un seguimiento en tiempo real) esta osteointegración.

Los responsables del estudio han utilizado un trazador radiactivo (tecneci 99-metilen difosfonat (99mTc MDP)), que han introducido por vena en los conejos. El material llega hasta el hueso y de esta manera se puede comprobar la actividad.

Noticias EFE