El Dr William Proffit, eminente Profesor de ortodoncia de la Universidad de carolina del Norte, USA,  pionero en la investigación en ortodoncia quirúrgica y cirugía ortognática,  realizó  unas conferencias en Barcelona y fue entrevistado por el Dr Birbe. A continuación  podéis leer la entrevista

 

En la víspera de su ponencia para el Barcelona Orthodontic Meeting, el Dr. William Proffit fue entrevistado por el Dr. Joan Birbe Foraster, que preside el certamen junto con la Dra. Anna Molina.

El Dr. Proffit concedió esta entrevista en la víspera de su ponencia para el curso sobre cirugía ortognática que fue el punto de partida del congreso al que asistieron más de 300 profesionales relacionados con la ortodoncia.

El Barcelona Orthodontic Meeting llega este año a su octava edición y ha sido organizado conjuntamente por el COEC y la Sociedad Catalano-Balear de Cirugía Oral y Maxilofacial que tuvo lugar del 13 al 15 de febrero de 2014.

Por primera vez, en este congreso confluyen las disciplinas de ortodoncia y cirugía maxilofacial.

 

¿En cuántos países ha dado conferencias, a lo largo de su dilatada carrera académica?

He sido un visitante profesional en multitud de lugares, debería contarlos. Creo que he estado en todos los países de Europa, en los mayores de Asia, en Australia y Nueva Zelanda y también en diversos países de África, como Sudáfrica. Muchos sitios.

 

¿Cómo valoraría el nivel de la práctica ortodóntica en los diferentes países de la Unión Europea? ¿Cree que hay un buen nivel en España?

Creo que todos los países tienen un cierto porcentaje de ortodoncistas de nivel. Y del mismo modo, cada país cuenta con profesionales que no tienen nivel. Europa, en general, tiene profesionales del más alto nivel, pero no conozco el caso de españa en profundidad. He estado en Barcelona anteriormente, y si bien no he visitado escuelas dentales en España, creo que el país está al mismo nivel que Europa en general.

 

Como cirujano maxilofacial, he vivido la evolución de la especialidad en los últimos 20 años y recuerdo que, al empezar la residencia, la cirugía ortognática se daba en casos complicados de manejar por el paciente, con postoperatorios difíciles. En la actualidad practicamos esta cirugía de forma rutinaria, con estancias hospitalarias cortas y menor impacto sobre el paciente, sin que ello suponga una merma en los resultados. En los últimos años, hemos visto una tendencia a la disminución del tiempo total de tratamiento con la aplicación de protocolos como la cirugía previa, corticotomías para afianzar el movimiento de los dientes y la planificación de tratamientos basada en programas informáticos. En su opinión, ¿cuáles de estos factores van a ser determinantes para nuestra práctica y cuáles tienen que ver más con aspectos comerciales?

Lo que acaba de describir para cirugía ha tenido lugar también en otras áreas, y la ortodoncia sería, por supuesto, una de ellas. Se me ha reconocido especialmente por mi carrera en cirugía ortognática y su relación con la ortodoncia. Creo que puedo decir que crecí profesionalmente con ello.

Por casualidad, hice mi carrera militar a principios de los años 60. Los pacientes eran derivados al centro de crónicos del Instituto Nacional de Salud Americano en Washington. De ahí que casi por fuerza mi formación como ortodoncista pasaba por aprender cómo secuenciar el tratamiento. A partir de este hecho, contribuí a escribir las normas de lo que hay que hacer antes de la cirugía y cómo manejar el postoperatorio.

Hoy en día, la cirugía previa tiene mucho interés. Pienso que podemos acortar la ortodoncia preclínica y nos gustaría ser capaces de acortar lo más posible s posiblle lo suponga sacrificardoncia previa a cirugde la cirugtar a principios de los años 60, sin que ello suponga sacrificarla ortodoncia. Las premisas para la cirugía previa eran que los problemas estéticos del paciente se trataban al inicio y de esta manera estaba más satisfecho. Pero no estoy seguro de que haya evidencia alguna que sostenga esta afirmación. De hecho, argumentaría que los pacientes son muy sensibles a la duración de la ortodoncia prequirúrgica. Si se les prepara para la ocasión de la cirugía, pueden aceptar tener xx en los dientes y ser operados después, y podemos aportar evidencias para resolver sus dudas. Por lo que, la cirugía previa como medio de mejorar la satisfacción del paciente, quizá puede hacer el tratamiento más corto.

Hace poco vi una publicación de Barcelona sobre la secuencia del tratamiento y el énfasis en acortar realizar el tratamiento más rápido desde principio a fin, lo cual se hacía de manera prequirúrgica con más visitas y -quizás los pacientes lo agradezcan- más deprisa.

De modo que la cirugía previa es hoy posible de un modo más amplio que años atrás. Si los pacientes tienen los dientes bien alineados, la ortodoncia previa a la cirugía es muy corta y sería sin duda la opción que yo elegiría. Pero si no hay una buena alineación dental, hay una serie de cosas que deben hacerse antes de acometer la cirugía de manera óptima.

La cirugía previa está bien fundamentada, en el contexto de mantener la ortodoncia previa al mínimo necesario para preparar al paciente para la cirugía y preferiría, dentro del tiempo total del tratamiento, hacer xx antes y otra parte después. Así que la cirugía previa en sí quedaría restringida a un extremo

 

¿Cree que es una buena estrategia el acortar el tiempo de tratamiento aumentando el ritmo de las visitas?

Creo que los grandes cortes en el hueso de la corticotomía clásica son innecesarios. Existen maneras mucho menos invasivas para conseguir este efecto, si se quiere. Viendo el informe de Barcelona, tras un tratamiento con cirugía tradicional se puede reducir el primer tratamiento. Pero me preocupa el impacto de esta cirugía tradicional en el bienestar del paciente, si lo que se busca es hacer una cirugía lo más sencilla posible, y ésta no lo es.

 

¿Cuál es su opinión sobre la cirugía tradicional vs los planes de cirugía automática con CAD CAM?

Estoy seguro que los moldes dentales y los articuladores desaparecerán en la próxima década. No hay ninguna razón para hacer de forma manual lo que hoy en día se puede hacer de forma mucho más eficiente con técnicas informáticas. Estoy seguro que es el futuro; funciona. En este momento son técnicas caras, pero su coste descenderá. Definitivamente, creo que es la manera de acometer los casos más complejos.

 

¿Prevee entonces un escenario en el que los profesionales planifiquemos los tratamientos de forma virtual desde nuestros ordenadores y saquemos los esqueléticos por la impresora 3D de nuestro despacho?

Quizá sí. Definitivamente, vamos en esta dirección. Tengo la esperanza de el ordenador lleve adelante las decisiones que siga tomando el médico. Me preocupa que los técnicos informáticos acaben tomando decisiones que los médicos ni siquiera comprendan.

A mi entender, el médico tiene que poner mucho de su parte para entender estas herramientas, no estaría bien que le acabaran llegando los tratamientos de manos del equipo informático como una mera instrucción a seguir. No creo que sea este el futuro, y tampoco deseo que lo sea.

 

¿Cuál es el papel de la corticotomía en el escenario actual del tratamiento ortodóntico?

Creo que no es un enfoque que se vaya a seguir de manera amplia. Desde mi punto de vista, es innecesariamente invasivo. La corticotomía modificada tiene mucho más sentido que la original.

 

¿Podría hablarnos sobre medicina personalizada y el papel de la genética en el futuro de la ortodoncia, especialmente en relación con la maloclusión? ¿Cómo ve el futuro en este sentido?

Sin duda, creo que vamos a sacarle partido a esta clase de información. De hecho, en ortodoncia ya existe la clara indicación de usar la información genética para ayudar, si no al manejo, al menos a la determinación de casos en los que se presenta el fallo de erupción primario. Cuando en un paciente dado puede darse o no el fallo primario de erupción podemos analizar una muestra de saliva y obtener una lectura de si existe información genética con el problema asociado.  En el otro caso en que usaremos esta información es en pacientes con un patrón de crecimiento clase III con algún tipo de deficiencia maxilar combinada en acceso maxilar. Quedan al menos 20 años para llegar a la definición genética de la clase III, algo absolutamente necesario y que probablemente vamos a tener.

 

¿Cree entonces que en el futuro seremos capaces de definir mejor la clase III y el potencial de crecimiento, de manera que seremos capaces de poder decirle al paciente si es buena idea hacer simplemente una tracción ortopédica, o xxxx, o bien esperar al final del crecimiento para hacer una cirugía?

Esta es la información que necesitamos y que de momento no tenemos. Pero estoy muy orgulloso de que usted, un ortodoncista doctor en genética sea parte de nuestra facultad y creo que en la mayor parte de departamentos es necesario alguien como xx, no sólo para investigación. Así, Sylvia ha demostrado que basándose en características cefalométricas es posible situar a las personas en grupos. Cuanto más sea esto posible, más xxx … Cuanto más nos acerquemos a un diagnóstico tipo síndrome, más precisos seremos en la predicción y en las opciones para alterarla.

 

Respecto a la enseñanza académica ¿Cómo cree que es la residencia ortodóntica hoy en día y qué pueden esperar los estudiantes respecto a su carrera?

Estoy seguro que habrá grandes cambios en la enseñanza. Por ejemplo, las conferencias tendrán más valor de entretenimiento que valor como transmisoras de información. Durante la mayor parte de mi carrera he estado interesado por la enseñanza. Creo que para cuando deje de hacerlo habrá mejores maneras de enseñar. Y de nuevo, creo que la tecnología de la información puede aportar un plus.

Soy del parecer que los seminarios con grupos pequeños y discusiones interactivas son la mejor manera para mantener el interés de la gente. A medida que he ido avanzando en la enseñanza profesional se han ido haciendo más frecuentes las ocasiones en las que he tenido un grupo de residentes sentados alrededor de una mesa discutiendo temas. Esto requiere desarrollar competencias específicas como conferenciante de seminarios, pero es posible.

Tal como preveía, la Asociación Americana de Ortodoncia descubrió que este tipo de enseñanza interactiva podía beneficiar a más de una institución. En este momento estamos en desarrollando seminarios grabados que sirven de base para discusiones entre los estudiantes de la propia facultad. Pero en niveles inferiores, las conferencias se usan en situaciones donde la teoría se utiliza para fomentar la interacción.

Espero que no llegue al extremo de que no exista nadie capaz de leer atentamente un artículo científico, sé que la generación actual de estudiantes tienen la paciencia suficiente para profundizar. Pero si el profesor es capaz de hacer que uno sea capaz de descubrir algo, en lugar de simplemente explicarlo, habrá conseguido dos cosas: asegurar que se ha comprendido de verdad y -quizás- provocar que uno se haga preguntas sobre el futuro y busque sus propias respuestas.