Uno de los primeros síntomas para esclarecer si se tiene una función temporomandibular es mediante el grado de apertura bucal de la mandíbula. Si bien, éste presenta algunos factores por los que puede ser mayor o menor, lo cierto es que ésta debe estar siempre entre los 53 y 58 milímetros para lo cual la mandíbula debe ser supervisada y diagnosticada por un especialista en cirugía maxilofacial. Esta medida puede variar ligeramente según el sexo, la longitud del maxilar y la anchura propia del rostro del paciente.

Los expertos utilizamos el índice de disfunción de Helkimo que indica los valores de apertura bucal menores de 30 milímetros situándolos como disfunción temporomandibular grave. Y es que una de las peores consecuencias de este tipo de disfunción son la presencia de dolores y molestias en los pacientes porque las articulaciones no tienen la apertura. Pero además de este dolor miofacial, existe un desplazamiento del disco o mala colocación de la mandíbula que provoca el desequilibrio interno de la articulación y que puede derivar en artritis.

Para solucionarlo, los expertos de la Clínica Birbe pueden realizar diversos tipos de tratamientos en función de cada paciente. Sin embargo, podemos englobar los tratamientos básicos en los siguientes grupos:

  • Tratamientos físicos
  • Tratamientos psicológicos
  • Aparatos intraorales
  • Cirugía maxilofacial

Con estas técnicas realizadas siempre por profesionales con una elevada experiencia y con la utilización de las últimas tecnologías y procedimientos conseguimos cada año aliviar el dolor producidos por las disfuncionalidades relacionadas con la apertura mandibular de la boca y mejorar así su calidad de vida. Por lo que no dudes en consultar con el Doctor Birbe en persona, toda una eminencia en el sector de la cirugía maxilofacial y visítanos en nuestras instalaciones de Barcelona.