En la Clínica Birbe hemos atendido a miles de pacientes con diferentes patologías pero hoy nos queremos centrar en todos aquellos que presentan algún tipo de cardiopatía isquémica para que conozcáis como se aborda este procedimiento.

Y es que con la aplicación de anestesia a estos pacientes nos enfrentamos a posibles reacciones ante los vasoconstrictores de los anestésicos locales y la propia liberación de catecolaminas ante el estrés.

Cuando el paciente a sufrido un infarto de miocardio, no debe realizarse ningún tratamiento dentral hasta 6 meses posteriores a su alta médica.

Los casos en los que se han implantado válvulas protésicas requieren un tratamiento especial por parte de un cardiólogo con la adecuada antibioticoterapia. Lo mismo sucede en los casos de cardiopatías congénitas en las que en ocasiones se requiere de  la hospitalización y la aplicación de anestesia general.

Para todos los casos, nuestros profesionales toman todas las precauciones posibles para reducir a la mínima expresión el estado de estrés y ansiedad de los pacientes y correr el mínimo riesgo de cualquier alarma cardíaca o respiratoria.

Es importante que todos los pacientes que cuenten con un historial médico de cardiopatías siempre lo comuniquen a los expertos de implantología dental y cirugía maxilofacial.