Quistes y tumores maxilares

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Durante el desarrollo de los dientes, como consecuencia de infecciones crónicas de los dientes o por presencia de restos embrionarios pueden producirse quistes en el maxilar superior o la mandíbula.

En general están formados por una membrana epitelial, que está llena de líquido. Se ven en las radiografías como una zona oscura donde falta hueso.

Hay numerosas variedades de quistes maxilares. El especialista le informará de la significación de cada Uno de ellos, de sus características concretas y de sus posibilidades terapéuticas.

¿Cuál es su tratamiento?

El tratamiento es la extirpación del quiste, que permite su análisis histológico y la regeneración del hueso. Puede ser necesario también algún tratamiento estomatológico de la dentición adyacente.

Los quistes situados en el interior de los huesos maxilares o de la mandíbula no son infrecuentes. Presentan una etiología muy diversa; pueden provenir de infecciones latentes de dientes en mal estado, de dientes que han quedado retenidos en el hueso o de estructuras embrionarias que han quedado dentro de los huesos.

En cualquiera de los casos, la intervención quirúrgica para la extracción del proceso asegura una curación de forma definitiva.

Los tumores benignos también pueden producirse dentro de la cavidad oral, y así podemos encontrar lipomas, fibromas o pequeños angiomas. El tratamiento de estos procesos será el realizar una exéresis-biopsia de la lesión para confirmación por parte de un anátomo-patólogo la tipificación y benignidad del proceso.